Mi diairo hoy, Lunes 22 de Junio


Lunes 22 de Junio

Querido diario: 
La naturaleza de quienes hacen daño

Hoy reflexiono sobre la naturaleza de ciertas personas a las que parece encantarles hacer daño. Intento no preocuparme demasiado por ellas, aunque reconozco que no siempre resulta fácil. Durante mucho tiempo pensé que quizás podía comprenderlas, ayudarlas o encontrar la manera de que vieran el efecto de sus actos. Con el tiempo he entendido que algunas batallas no me pertenecen.

Observo cómo muchas de estas personas avanzan por la vida cargando conflictos que nunca resolvieron. Arrastran sus demonios de una relación a otra, trasladando resentimientos, inseguridades y frustraciones sin detenerse a examinarlos. Allí donde llegan, reproducen los mismos patrones y generan las mismas heridas. Lo que no enfrentan en su interior termina manifestándose en la forma en que tratan a los demás.

Me llama la atención su capacidad para reclamar ofensas antes incluso de que ocurran. Acusan, sospechan y reaccionan ante situaciones imaginarias como si fueran hechos consumados. Parecen esperar constantemente la traición, el rechazo o el abandono. No observan la realidad tal como es; la contemplan a través del filtro de sus propios miedos. En cierto modo, luchan contra fantasmas que ellos mismos han creado.

Cada vez comprendo con mayor claridad que no está en mis manos cambiar su esencia. Nadie puede ayudar a quien no desea ayudarse a sí mismo. Nadie puede sanar heridas que otro se empeña en mantener abiertas. Reconocer esta verdad me libera de una responsabilidad que nunca fue mía.

Por eso prefiero retirarme campante por mi sendero y hacer caso omiso de quienes han elegido vivir de esa manera. No porque sea indiferente a su sufrimiento, sino porque entiendo que sus conflictos les pertenecen. Son ellos quienes deben enfrentarse a sus demonios, a sus frustraciones y a su incapacidad para encontrar paz consigo mismos.

Cuando los observo con distancia, descubro que sus ataques hablan más de ellos que de mí. Son portadores de sus propias inhibiciones, de sus carencias emocionales y de una profunda dificultad para ser felices. El daño se ha convertido en su estándar dentro de las relaciones, en una forma habitual de vincularse con el mundo. Sin embargo, no deseo participar en esa dinámica ni permitir que determine mi estado de ánimo.

Hoy elijo recordar que no necesito demostrar nada ni defenderme de todas las sombras que otros proyectan sobre mí. Mi energía merece un destino mejor. Mientras algunos continúan atrapados en sus luchas internas, yo prefiero seguir avanzando, tranquilo y sereno, por el camino que he elegido. Cada quien carga con lo suyo. Yo continuaré caminando con la conciencia en paz.

Hasta un nuevo encuentro diairo. 

 Y eso, al final, ya no es tu carga. 

 Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero que jode, hasta el infinito y más allá, y sobre todo de gratis.

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