Por: Ricardo Abud
"Mientras algunas mentiras son simples accidentes, otras son construcciones deliberadas que terminan soportando toda la estructura de una pareja. Este engaño sistemático es el que merece nuestra atención, por ser el más letal y, de forma irónica, el que más solemos normalizar."
Mentir en una relación no siempre empieza con una intención maliciosa. A veces empieza con una pequeña omisión que se justifica como protección: "no le digo para no preocuparlo". O con una verdad a medias que se presenta como delicadeza. O con una exageración que se cuenta una vez y luego hay que sostener. El problema es que las mentiras tienen una lógica propia: para mantener una, generalmente hay que construir otras. Y así, sin que nadie haya planificado exactamente ese resultado, una relación puede terminar siendo en gran medida una ficción compartida.
El trastorno emocional que produce vivir rodeado de mentiras, o descubrir que alguien en quien confiabas te mentía sistemáticamente, va mucho más allá de la indignación o la tristeza. Afecta algo más profundo: la capacidad de leer la realidad. Cuando alguien que amas te ha mentido con convicción, mirándote a los ojos, sosteniendo su historia con detalles y con calma, empiezas a dudar de tu propia percepción. Empiezas a preguntarte si eso que sentiste que era raro lo era de verdad, o si eras tú quien exageraba. Si esa incomodidad que tenías era instinto o paranoia.
Ese fenómeno tiene un nombre: gaslighting. Y aunque se ha vuelto una palabra de uso frecuente, la experiencia real de vivirlo es difícil de comunicar a quien no la ha vivido. Es una forma de soledad particular: la de estar con alguien y al mismo tiempo no poder fiarte de lo que esa persona te dice. La de construir tu versión de la realidad sobre una base que el otro controla y manipula.
Pero también hay que hablar de lo que las mentiras hacen con quien las dice. Sostenerse en una falsedad ante alguien que te quiere exige una disociación emocional que tiene costos. Nadie puede vivir en contradicción consigo mismo indefinidamente sin que eso deje marca. Hay personas que han mentido tanto en sus relaciones que ya no saben bien qué es lo que sienten de verdad, qué parte de lo que dicen creen y qué parte es el personaje que han construido para no enfrentar sus propias incoherencias.
La honestidad en una pareja no es solo un valor moral abstracto. Es la condición de posibilidad para que dos personas puedan construir algo real. No se puede construir sobre lo que no existe.
Y eso, al final, ya no es tu carga.
Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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