Mi diario hoy


14 de enero 2026
Querido diario,

Creo que debería llamarte semanario. Hoy he vuelto a vivir esa escena tan venezolana y tan triste: ver cómo quienes han saqueado el país señalan con dedo acusador a otros que hicieron exactamente lo mismo. Es como presenciar un teatro del absurdo donde cada actor denuncia la corrupción del otro mientras esconde sus propias manos sucias.

Lo más frustrante no es solo la hipocresía descarnada, sino la impunidad con la que todos operan. Hablan de justicia, de moral, de patria, pero en realidad solo defienden su tajada del botín. Mientras tanto, nosotros, los que pagamos las consecuencias, apenas podemos conseguir lo básico para sobrevivir.

Me pregunto cuándo dejamos de esperar coherencia de esta gente. Tal vez el verdadero problema es que seguimos sorprendiéndonos, seguimos indignándonos, como si esperáramos algo diferente de quienes convirtieron el servicio público en un negocio personal.

La discusión de hoy me dejó agotado. No tanto por defender una posición, sino por la tristeza de reconocer que estamos atrapados en un callejón sin salida, donde los únicos que ganan son precisamente aquellos que deberían rendir cuentas.

Mañana será otro día igual, supongo.

Y eso, al final, ya no es tu carga. 

 Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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