Querido diario hoy
El desamor no olvida. Puede dormirse, ocultarse, esperar, pero nunca desaparece del todo. Hoy volvió sin aviso, empujado por un detalle mínimo, insignificante para cualquiera que no fuera yo.
Bastó una canción sonando de fondo, un comentario lanzado sin intención, un aroma que activó la memoria. Y de pronto todo regresó: las escenas, las palabras, las ausencias. El dolor apareció intacto, como si el tiempo no hubiera pasado.
Creí que había sanado, que las heridas estaban cerradas. Pero ahora sé que solo las cubrí, que aprendí a vivir sobre ellas sin mirarlas. El olvido fue un disfraz, no una cura.
Hoy sangro de nuevo, con una lucidez que duele. Sanar no es borrar, es aprender a convivir con la cicatriz. Y esta noche, mientras escribo, todavía no sé si estoy listo para hacerlo. No ofende quien quiere sino quien puede.
Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan.
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

0 Comentarios