Mi diario hoy


Martes , 3 de febrero de 2026
Querido diario:

Hoy me ha llegado la invitación más codiciada del trimestre: la Reunión de Machos Alfa™, ese cónclave masculino donde supuestamente se reúnen los últimos especímenes de testosterona libre en cautiverio para hablar de... bueno, probablemente de fútbol, parrillas y por qué ya no hacen películas como antes.

Pero aquí estoy, un guerrero del siglo XXI, enfrentando el verdadero boss final: pedirle permiso a Natasha.

No es simplemente "pedir permiso", oh no. Eso sería demasiado simple para mortales como yo. Esto es diplomacia de alto nivel, esto es como negociar un tratado de paz mientras caminas sobre cáscaras de huevo en un campo minado. Esto es, básicamente, el equivalente doméstico de conseguir una audiencia con la Reina de Inglaterra, pero con más probabilidades de recibir "la mirada".

Ya sabes cuál. Esa que te convierte en piedra y te hace replantear todas tus decisiones de vida.

Mi estrategia (aún en desarrollo):

Primero está el asunto de la Ofrenda Propiciatoria. Estoy considerando mis opciones. ¿Flores? Demasiado obvio, huele a soborno. ¿Chocolates? Podría interpretarse como "crees que necesita chocolates", lo cual es una trampa mortal. ¿Lavar los platos durante una semana? Eso solo establecería un precedente peligroso.

Luego viene el Timing Perfecto. No puedo preguntarle cuando está cansada porque seré el enemigo, ni cuando está ocupada porque seré una molestia, ni cuando está relajada porque arruinaré su momento zen. Básicamente, necesito un alineamiento planetario específico que solo ocurre cada luna azul.

Y finalmente, la Presentación del Caso. Aquí está el dilema existencial: si lo presento como "reunión de machos alfa", sonará a club de niños jugando a ser importantes. Si digo "unos amigos", sonará sospechoso. Si menciono que "será solo una vez", ella ya está contando las próximas cuarenta y siete veces que se lo recordará.

El Verdadero Problema:

La ironía cósmica es deliciosa: estoy yendo a una "reunión de machos alfa" pero primero debo pasar por un proceso de aprobación que involucra más reverencias que una ceremonia en palacio. ¿Ves la contradicción, diario? Los "alfas" reunidos probablemente pasaron por el mismo calvario.

Imagino la conversación en esa reunión:

—¿Cómo conseguiste venir, Roberto?

—Prometí remodelar el baño.

—Yo pinté la casa, ¿y tú, Javier?

—Dije que era una reunión de trabajo...

—¡Mentiroso! ¡Eso te va a salir caro después!

Mi Plan Definitivo:

Voy a combinar todas las artes oscuras de la negociación marital. Primero limpiaré la cocina SIN que me lo pidan, lo cual la descolocará completamente. Luego preguntaré por su día con genuino interés, estableciendo ese valioso goodwill diplomático. Después mencionaré casualmente que "unos amigos organizaron algo", minando expectativas sutilmente. Ofreceré cocinar su platillo favorito la próxima semana para cerrar el trato. Y el golpe maestro: le diré que ella merece una salida con sus amigas cuando quiera, una inversión a futuro que me hará parecer razonable y equitativo.

Si todo sale bien, diario, tal vez, SOLO TAL VEZ, podré asistir a esta reunión donde un grupo de hombres que también pidieron permiso se juntará a fingir que somos lobos solitarios mientras compartimos alitas de pollo y recordamos los buenos tiempos en que podíamos salir sin negociar tratados internacionales.

Deséame suerte. La voy a necesitar.

Actualización a las 23:47:

Dijo que sí, pero ahora le debo... no sé exactamente qué, pero su sonrisa sugiere que será cobrado con intereses en el futuro cercano. Esa expresión en su rostro es la misma que tiene un prestamista cuando acaba de conseguir un cliente desesperado.

Los machos alfa tienen muchas caras, querido diario, y aparentemente la mía es la de alguien que acabó de firmar un contrato sin leer la letra pequeña.

P.D.: Acabo de recordar que tengo que acompañarla de compras el sábado. Ahí está la letra pequeña. Siempre está la letra pequeña.

Y eso, al final, ya no es tu carga. 

 Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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