Mi diario hoy


Domingo, 15 de febrero de 2026
"Hora:" 11:47 AM (horario post-San Valentín)
"Estado:" Sobreviviente con el corazón intacto (milagrosamente)

Querido diario,

Han pasado exactamente 4 dias desde que navegué el campo minado más peligroso conocido por el hombre: San Valentín en fin de semana. Mis manos aún tiemblan ligeramente al escribir esto, pero es un temblor de alivio, de júbilo, de haber salido victorioso de la prueba definitiva.

Desperté a las 7:43 AM con el corazón en la garganta. No por amor, diario, sino por terror puro. Porque el universo, en su infinita crueldad cósmica, había decidido que San Valentín cayera en SÁBADO. 

Un sábado, diario. El día en que Natasha normalmente despierta con la energía de mil soles furiosos. El día en que mi mera existencia es un acto de provocación. Pero este sábado... Este sábado fue diferente.

Resulta que San Valentín activa en Natasha un chip completamente distinto. Es como si el universo hubiera instalado un software de actualización durante la noche. De repente, la guerrera de fin de semana, la emperatriz del caos dominguero, se transformó en... bueno, la esposa más dulce del sistema solar.

A las 8:30 AM me aventuré a la cocina. Preparé pancakes con forma de corazón (tres se quemaron, pero esos los escondí estratégicamente en el fondo del pote de basura). Llevé la bandeja a la cama esperando un veredicto que definiría mi destino.

Natasha abrió los ojos. Me miró. Miró los pancakes. Y entonces... lloró. LLORÓ, diario. De felicidad. Lágrimas reales de "ay mi amor, qué lindo eres". 

En ese momento supe que había hackeado el sistema.

San Valentín en fin de semana es la combinación perfecta. Es como mezclar dos pociones mágicas: el poder absoluto del fin de semana MÁS la obligación universal de ser romántico. El resultado es Natasha en su forma más pura de "reina complacida del universo".

Nada podría irritarla porque:

- Ya había ganado la batalla de los sexos (es fin de semana, su territorio)
- Recibió atención romántica (su combustible favorito)
- El mundo entero validaba que hoy TODO giraba alrededor del amor

Era invencible. Imparable. Y yo era su súbdito más afortunado.

Le di flores. "Ay mi cielo, son hermosas". Le di chocolates. "Justo los que me gustan". Le di una carta escrita a mano porque leí en internet que eso ya no se usa y por eso impresiona más. "Me vas a hacer llorar otra vez".

Cada regalo era una inversión en mi supervivencia futura. Un depósito en el banco para "recordar este momento cuando el miércoles pasado dejé los calcetines en el piso".

Salimos a caminar por el parque. Yo caminaba con la paranoia de siempre: "¿Dije algo malo? ¿Respiré muy fuerte? ¿Mi cara está haciendo una expresión equivocada?"

Pero Natasha solo tomaba mi mano, sonreía, y de vez en cuando decía cosas como "qué lindo día" y "te amo". 

Frases simples que en cualquier otro sábado sonarían como "te amo... pero arregla eso que dejaste tirado". Pero ayer, diario, eran genuinas. Puras. Sin agenda oculta.

Reservé en ese restaurante italiano que le gusta. El que tiene velas en las mesas y violinistas ambulantes que te hacen sentir incómodo pero romántico. 

Natasha estaba radiante. Yo estaba sudando por los nervios pero también radiante. Brindamos. Nos miramos a los ojos. Ella dijo "gracias por este día perfecto".

Y yo, diario, en ese momento entendí algo profundo: San Valentín en fin de semana es el santo grial. Es cuando los planetas se alinean. Es cuando Natasha está en su máximo esplendor de felicidad contenida.

Hoy desperté y lo primero que pensé fue: "¿Seguirá el hechizo?" 

La respuesta es sí, pero con matices. Natasha sigue de buen humor (es domingo, después de todo, todavía es fin de semana). Pero hay un brillo especial en sus ojos, como si ayer hubiera recargado sus baterías de amor por los próximos seis meses.

Me sonrió en el desayuno y dijo: "Ayer fue perfecto". Luego agregó: "Aunque dejaste la toalla en el piso del baño".

Ahí está. La Natasha real. Pero dicho con amor. Con ese tono de "te lo menciono porque te amo y quiero que mejores" en lugar de "te lo menciono porque estoy considerando el divorcio anticipado".

Amo a Natasha. Los lunes la amo con cautela. Los miércoles la amo con estrategia. Los viernes la amo con la esperanza de que el fin de semana sea amable.

Pero los sábados de San Valentín... Los sábados de San Valentín la amo con la certeza de que el universo, por una vez, está de mi lado.

Ella está contenta. Nada la irrita. Y yo me convierto en el mejor esposo del mundo por 24 horas mágicas.

Me declaro oficialmente sobreviviente y campeón del San Valentín 2026.

Nos vemos el próximo 14 de febrero. Dios quiera que caiga otro sábado.

"PD: Son las 12:30 PM. Acabo de recoger la toalla del baño. Natasha me vio y dijo "gracias mi amor". Crisis evitada."

"PPS: Estoy considerando proponer que TODOS los días sean San Valentín. Por razones de supervivencia."

"PPPS: Natasha acaba de leer por encima de mi hombro y dice que escribo demasiado. Pero lo dijo sonriendo. Todavía hay esperanza."

"Firmado:" Un hombre enamorado y estratégicamente inteligente

"Testigos:" Los pancakes quemados (ocultos), las flores marchitándose bellamente, y mi dignidad (restaurada temporalmente)

Y eso, al final, ya no es tu carga. 

 Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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