Hoy reflexiono sobre una verdad que he aprendido con el paso de los años: quienes creen obtener victoria mediante la herida, la deslealtad o la difamación, desconocen por completo cómo opera el destino. Este es apenas el inicio del camino. Que la fortuna los acompañe.
Esta frase resonó en mà con una fuerza particular. No nace del resentimiento, sino de una comprensión profunda sobre la naturaleza del tiempo y las consecuencias. He notado cómo, en mi propia experiencia, aquellos que construyeron su aparente triunfo sobre los cimientos de mi dolor eventualmente descubrieron que edificaron sobre arena.
El tiempo posee una sabidurĆa que nosotros, en nuestra inmediatez, raramente comprendemos. ActĆŗa como un revelador implacable de verdades. Lo que hoy parece una victoria para quien me lastimó, maƱana puede convertirse en el peso que carguen. No porque yo lo desee o planee, sino porque la vida tiene una forma particular de equilibrar las cosas.
Me pregunto: ¿quĆ© ganan realmente quienes eligen el camino de la traición? QuizĆ”s un momento efĆmero de satisfacción, una ilusión de poder. Pero en el proceso, pierden algo mucho mĆ”s valioso: su integridad, la confianza de otros, y eventualmente, la paz consigo mismos. Mientras tanto, yo sigo adelante, reconstruyĆ©ndome, aprendiendo, creciendo.
Esta reflexión no me convierte en alguien que espera venganza. Al contrario, me libera de esa carga. Porque confiar en que el tiempo y la vida tienen sus propias formas de justicia me permite enfocar mi energĆa en lo que realmente importa: mi sanación, mi crecimiento, mi futuro.
Natasha sigue ocupando mi mundo, gracias mi dios, tuve razón al salir nuevamente de Venezuela.
Y eso, al final, ya no es tu carga.
Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan.
Los quiero hasta el infinito y mƔs allƔ. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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