Mi diario hoy


Sábado 19 de febrero
Querido diario de mis desgracias:

Hoy descubrí una verdad universal que debería estar escrita en piedra junto a las leyes de Newton: "El reposo del hombre en fin de semana es directamente proporcional a la distancia de su mujer, e inversamente proporcional a su capacidad de verlo respirando."

Me levanté esta mañana con la ingenua ilusión, casi infantil, diría yo, de que el término "fin de semana" incluía algo llamado "descanso". Qué criatura más inocente soy. Qué paloma recién salida del huevo. Debería darme vergüenza.

Natasha, esa maravillosa criatura que comparte mi vida (y aparentemente mi agenda laboral de 24/7), posee un don sobrenatural. No, no hablo de telepatía ni de mover objetos con la mente. Su superpoder es mucho más impresionante: "puede detectar el momento exacto en que mi trasero hace contacto con el sofá". Es como si tuviera un radar. Un sonar anti-holgazanería. En cuanto mis nalgas rozan la superficie mullida del descanso, ¡BOOM! Aparece ella con una lista mental de pendientes que ni la NASA tendría tan organizada.

—"Amor, ya que no estás haciendo nada..."— dice, con esa sonrisa que he aprendido a identificar como el preámbulo de mi condena.

"¡Pero si apenas me senté hace 0.3 segundos!", pienso. Pero ya es tarde. El veredicto está dado.

Resulta que hoy Natasha "olvidó" (ganas de joder) comprar unas cositas en el Rinok. "Cositas." Esa palabra debería venir con una advertencia sanitaria. Porque "cositas" en lenguaje de pareja significa: una expedición de tres horas, diecisiete paradas diferentes, y el descubrimiento de que lo que "olvidó" en realidad nunca estuvo en la lista original, pero ahora es absolutamente indispensable para nuestra supervivencia como especie.

La vaina es sospechosa, diario. Muy sospechosa. Llevamos tres fines de semana consecutivos donde ella "olvida" algo. Empiezo a creer que existe un plan maestro. Una conspiración doméstica. Quizás tenga un calendario oculto donde marca: ""Sábado - hacerlo ir al mercado. Domingo - inventar que falta algo para que vuelva"."

Pero bueno, aquí voy, cual caballero andante del siglo XXI, no a luchar contra molinos sino contra las colas del Rinok, armado no con espada sino con una bolsa reutilizable y la resignación de quien sabe que la palabra "no" desapareció de su vocabulario el día que dijo "sí, acepto".

Si no regreso, que se sepa que morí como viví: buscando los condimentos que "eran urgentes" y que probablemente se usarán dentro de seis meses.

"PD:" Natasha acaba de gritar desde la cocina que aproveche y compre pan. "Claro, mijita, ¿algo más? ¿Quieres que también traiga la luna?"

"PD 2:" Me dijo que si veo tomates bonitos, que traiga. Ahora soy sommelier de tomates, aparentemente.

"PD 3:" Acabo de recibir un mensaje: "¿Ya saliste?" Todavía estoy amarrándome los zapatos. "AYUDA."

Y eso, al final, ya no es tu carga. 

Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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