Mi diario hoy


Jueves, 19 de febrero de 2026
Querido diario:

Ya es jueves, ese día glorioso en el que uno puede oler la libertad del fin de semana pero todavía no puede tocarla. Como Tántalo y sus frutas, pero con cerveza fría y pijamas.

Esta semana ha sido brutal, y no del tipo "brutal" que usan los jóvenes para decir que algo es genial, sino brutal en el sentido medieval de la palabra. El tipo de semana que te hace cuestionar todas tus decisiones de vida, incluyendo esa vez que decidiste ser un adulto responsable con un trabajo.

El frío sigue haciendo estragos en mi existencia. Me he convertido en una especie de cebolla humana: capa sobre capa de ropa hasta que ya no puedo mover los brazos. Dicen que la primavera se acerca poco a poco, con la misma velocidad que un caracol artrítico subiendo el Ávila. La naturaleza es cruel y me tiene secuestrado en este limbo térmico.

Mientras tanto, en mi bella Caracas los carnavales ya terminaron. Allá la gente celebró, bailó, olvidó sus problemas por unos días bajo el sol tropical. Y aquí yo, congelándome como un mamut del Pleistoceno, contando las horas que faltan para el viernes.

Solo un día más, querido diario. Solo veinticuatro horas entre yo y la posibilidad de no poner una alarma. Entre yo y la dignidad de dormir hasta que mi cuerpo decida despertar naturalmente (probablemente a las 6:30 AM de todas formas, porque mi cerebro es un traidor). Espero que Natasha no joda con sus ocurrencias. 

Mañana será otro día. Literalmente. Es viernes.

Y eso, al final, ya no es tu carga. 

 Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan. 
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

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