Déjala ir. Que se vaya si eso es lo que quiere. Y no, no se trata de ti. Ya demostraste quién eres, lo hiciste todo: le diste atención, cuidado, tiempo, energía. Pusiste todo sobre la mesa y aún así no fue suficiente. ¿Cuándo va a serlo?
La pregunta que deberías hacerte no es qué más puedes hacer, sino qué estás construyendo realmente. Una relación donde tienes que ganarte el amor constantemente no es una relación, es un examen que nunca terminas de aprobar. Es un laberinto sin salida donde cada paso que das te aleja más de ti mismo, donde tu valor se mide en función de lo que el otro decide ver o ignorar.
Nadie debería rogar cariño. El amor verdadero no se mendiga, no se suplica, no se negocia con pruebas constantes de valía. Tú estás para compartir tu vida con alguien que la valore, que te vea y te elija sin dudas, sin cuestionamientos diarios, sin hacerte sentir que nunca eres suficiente.
Si ella no lo ve, si no reconoce lo que tienes para dar, que se vaya. Y no lo veas como una pérdida. Lo que está dejando no es un vacío, es un espacio. Un espacio para alguien que sí quiera estar con ti por lo que eres en esencia, no por lo que tenga que convencerse de aceptar. Un espacio para alguien que reconozca mi valor porque ya lo pusiste ahí, porque es parte de quien eres, no algo que tengas que demostrar una y otra vez.
El valor no se prueba, se reconoce. Y si alguien necesita perderte para entenderlo, entonces nunca te mereció desde el principio. La persona indicada no va a hacerte dudar, no va a hacerte sentir que debes esforzarte el doble para recibir la mitad. La persona indicada va a verte y va a quedarse, simplemente porque quieres estar ahí es suficiente razón.
Déjala ir . No por orgullo, sino por amor propio. Porque mereces algo mejor que un amor condicional, que un amor que te mide y te pesa constantemente. Mereces alguien que te elija con la misma certeza con la que ti elegiste dar todo. Y mientras ese espacio se libera, vas a poder respirar de nuevo, vas a poder volver a ti, a ese valor que siempre estuvo ahí y que nunca debió depender de la mirada de alguien más.
Nos vemos en el espejo, donde las mentiras nos atormentan.
Los quiero hasta el infinito y más allá. Se les quiere que jode, y sobre todo de gratis.

0 Comentarios